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Higiene bucal

El cepillado de dientes resulta una acción tan rutinaria como esencial para nuestra salud bucal. Sin embargo, el hecho de que sea una acción diaria y además en varios momentos durante el mismo, nos hace muchas veces no prestar la debida atención, a algo que nos previene de problemas y mejora nuestra vida. Son dos los factores que deben estar presentes a la hora de realizar una buena limpieza bucal: el tiempo y la forma con la que se cepilla, y las veces que lo hace a lo largo del día. Lo recomendado es cepillarse los dientes después de cada comida, o al menos dos veces al día, acción que no siempre se realiza por olvido, o en la mayoría de ocasiones por no disponer de tiempo y sitio para poder hacerlo. Las prisas diarias y la comida rápida son factores que delimitan nuestra atención respecto a la limpieza bucal.

Pero si bien en muchas ocasiones resulta complicado poder modificar esos ritmos de vida, en algunos casos provocados por el trabajo (llevar un cepillo de dientes en la cartera o bolso puede ser una solución), sí que deberíamos saber cepillarnos los dientes adecuadamente las veces que lo hacemos. Para ello se recomienda una pasta de dientes con flúor, y un cepillo de dientes en perfecto estado (se debe cambiar cada un máximo de tres meses, pues sus cerdas se suelen gastar, doblar y debilitar de tal forma que deja de limpiar adecuadamente. También es útil tener 2 cepillos, uno para la mañana y otro para la noche, de forma tal que sus cerdas se sequen adecuadamente antes de un nuevo uso). Así, intenta repasar en profundidad la boca hasta llegar a todos los rincones. En esta parte solemos olvidarnos de las encías y la lengua ¡atenciónen ello! ¡No se olvide!

No es lo único, debe ser acompañado por hilo dental y enjuagues bucales. Todo ello previene caries, sarro, placa bacteriana, gingivitis y otras complicaciones bucales, que se pueden evitar con solo introducir unos buenos hábitos. Por cierto, como en todo, un cepillado excesivo es también perjudicial ya que puede desgastar el esmalte de nuestros dientes.

Todo ello no debe olvidar que una correcta higiene bucal no es exclusivamente una cuestión de prevención de futuras enfermedades o complicaciones, es también un cuidado para nuestras relaciones sociales. Unos dientes manchados o tener halitosis, es decir un aliento desagradable permanente, perjudicará mucho nuestro día a día creándose situaciones de rechazo, y que afecta ni más ni menos que al 25% de la población. Según una encuesta llevada a cabo en Argentina, la halitosis es lo que más ahuyenta a las mujeres en la intimidad, afectando gravemente a las relaciones sexuales placenteras, al igual que en España donde es también considerado el principal inhibidor sexual, según otra encuesta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Como vemos, una buena higiene bucal es esencial para poder disfrutar de una vida plena, cuyas ramificaciones van más allá de lo que a priori puede parecer. Para poder alejar los problemas de halitosis, posible origen de problemas sociales o sexuales, además del cuidado personal e higiene bucal diaria, se debe hacer un esfuerzo complementario. El tipo de comidas que ingerimos, es decir, nuestra dieta es un factor básico. Deberemos ingerir abundante agua, evitar el exceso de tabaco, alcohol, café u otros alimentos que tengan un sabor y olor fuertes, ser moderados respecto a los dulces o la comida basura, y evitar picotear entre comidas, además generar saliva para evitar la boca seca, mediante chicles o caramelos. Y por supuesto, no te olvides de visitar regularmente a tu dentista.

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